Existen diversas formas de clasificar a los votantes. Para fines prácticos, se propone una segmentación en tres grupos principales:

  • Base: Corresponde a las personas con una alta propensión a apoyar la candidatura. Dentro de este grupo, es útil distinguir niveles de intensidad:

    • Alta intensidad: personas que no solo votarían por la candidatura, sino que también podrían integrarse activamente a la campaña.

    • Baja intensidad: personas que están decididas a votar, pero no se involucran más allá.

    La organización de este grupo puede variar según su nivel de compromiso. Por ejemplo, quienes muestran mayor intensidad pueden ser integradas en grupos de WhatsApp para coordinar actividades, mientras que aquellas con menor intensidad pueden mantenerse informadas mediante envíos periódicos de correos electrónicos.

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  • Medio: Incluye a personas que podrían votar por la candidatura, pero que deben ser persuadidas. Este segmento representa el electorado en disputa y debe concentrar la mayor parte de los esfuerzos comunicativos y de movilización de la campaña.
    Recurso 1: Estrategia “El brócoli en el arroz”

  • Anti: Agrupa a personas que no votarían por la candidatura bajo ninguna circunstancia. Este grupo no debe implicar esfuerzos, tiempo ni recursos, solo en caso que promuevan mensajes o acciones que puedan afectar negativamente al segmento medio. En tales situaciones, será necesario neutralizar su impacto sobre los votantes indecisos o persuadibles.