Antes de la crisis

  • Elaborar un mapa de riesgos (identificar temas potencialmente sensibles).
  • Simular escenarios de crisis y entrenar a la candidatura y al equipo.
  • Tener preparado un manual de crisis con protocolo de respuesta.
  • Fortalecer la narrativa positiva de la campaña desde el inicio.

Durante la crisis

  • Conformar de inmediato un comité de crisis reducido y profesional.
  • Hacer un diagnóstico completo: naturaleza de la crisis, grado de verdad, impacto regional.
  • Definir una estrategia comunicacional según el tipo de crisis (Benoit).
  • Designar un solo vocero autorizado (no improvisar).
  • Diferenciar la estrategia en medios tradicionales y redes sociales.
  • Si la crisis es cierta, optar por una estrategia correctiva o de mortificación.
  • Controlar la ansiedad del/la candidato/a y del equipo, evitando contradicciones públicas.

Después de la crisis

  • Monitorear la conversación en redes y medios por mínimo 72 horas.
  • Restablecer la agenda positiva cuanto antes.
  • Reforzar la comunicación interna con líderes regionales y aliados.
  • Extraer lecciones para mejorar la preparación.