• No subestimar lo análogo: En zonas rurales, métodos como las actas físicas o las asambleas siguen siendo insustituibles. La tecnología debe complementar, no reemplazar, estos espacios.
  • Capacitar a intermediarios: Líderes comunitarios pueden ser puentes para digitalizar procesos en áreas remotas.
  • Simplificar el lenguaje: Evitar tecnicismos en convocatorias y rendiciones de cuentas para asegurar la comprensión universal.
  • Iterar y mejorar: La participación es un ciclo. Cada proceso debe evaluarse para ajustar metodologías en el futuro.