Modelo 5As: Fredy Kofman (adaptado)
Este modelo plantea cinco movimientos fundamentales para desarrollar una gestión emocional consciente:
- Autoconciencia
Es el primer paso: detenerme y reconocer qué emoción estoy sintiendo. ¿Rabia, tristeza, miedo, alegría, frustración? ¿En qué momentos aparece? ¿Cómo se manifiesta en mi cuerpo o en mi comportamiento? - Autoaceptación
No se trata de juzgar la emoción o esconderla, sino de aceptarla sin resistencia. Reconocerla como parte válida de nuestra experiencia humana. Preguntarnos: ¿cómo aparece esta emoción en mí? ¿Qué me está diciendo? - Autorregulación
A partir de reconocer y aceptar, puedo elegir cómo actuar. La pregunta clave aquí es: ¿la emoción me lleva a mí o yo la conduzco a ella? No se trata de reprimirla, sino de canalizarla de forma consciente y responsable. ¿Qué mensaje trae esta emoción? - Autoindagación
Las emociones no nacen de la nada. Aparecen por lo que nos pasa, pero sobre todo por la historia que nos contamos sobre lo que nos pasa.
Este paso propone una estructura para indagar:- Siento (la emoción)
- Como consecuencia de (hechos concretos)
- Porque pienso o creo que (la interpretación que hago)
- (Auto)Expresión
Finalmente, poner en palabras lo que sentimos. Hablar de nuestras emociones de forma clara y oportuna es un acto de liderazgo valiente que contribuye a la confianza y la salud emocional del equipo.
Modelo PARAR:
Este modelo propone una estructura útil para abordar conversaciones cargadas de emoción, ya sea propias o con otras personas:
- Pedir permiso
Crear el espacio adecuado. No se trata de irrumpir, sino de invitar: ¿Podemos hablar de algo importante? - Aclarar los hechos
Comenzar por los datos, lo que objetivamente ocurrió. Separar lo que pasó de lo que sentimos. - Reconocer cómo te sientes
Nombrar la emoción: «Me sentí frustrado/a cuando pasó esto». Esto genera conexión en lugar de distancia. - Analizar el impacto
¿Qué efectos ha tenido esto en mí, en el equipo, en los resultados? - Realizar pedidos y ofertas
Terminar la conversación con propuestas claras: ¿Qué necesito? ¿Qué estoy dispuesto/a a ofrecer para avanzar?
Este modelo es especialmente útil en momentos de tensión, desacuerdo o conflicto, y permite transformar la emocionalidad en posibilidad de encuentro.